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RAZONES para presentar mi candidatura a Decana de la Facultad de Trabajo Social


Cuando un grupo de compañeros y compañeras me propusieron la posibilidad de concurrir a las elecciones a decana, pensé que, de alguna forma, le debía algo a esta Universidad que, me dio la oportunidad no solo de ser uno de sus profesores en la disciplina del Trabajo Social, sino también, de ser secretaría de departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, en dos equipos directivos, y Vicedecana de Ordenación Docente, Posgrado e Innovación Docente durante seis años.

Ante las críticas circunstancias actuales que todos conocemos en un contexto complicado de fuertes recortes presupuestarios, sabemos que es un momento difícil para todos y todas, y no basta ser un buen gestor; hay que representar a la Facultad de Trabajo Social con el máximo rigor, compromiso, responsabilidad y dedicación que requieren estos delicados momentos, lo que exige redoblar esfuerzos. Somos los propios universitarios, el profesorado, el personal de la administración y servicios, y el estudiantado, quienes de forma colaborativa hemos de construir y de renovar desde dentro, y prestando atención a las exigencias externas y demandas de la sociedad en el futuro de nuestra facultad.


La Facultad como organización social es mucho más que un edificio, un mobiliario, es sobre todo, relaciones e interacciones entre personas, uno de los valores primordiales que el trabajo social defiende y uno de los compromisos de la Agenda Global del Trabajo Social y Desarrollo Social que en 2016 apuesta por “Promover la dignidad y el valor de las personas”.

Este enfoque basado en el valor de las personas como agentes de cambio apuesta por la implementación del Grado de Trabajo Social en nuestra facultad como un proyecto colectivo, que implica una serie de cambios, mejoras e innovaciones educativas y repensar en una nueva orientación que promueve una formación basada en la adquisición de competencias, no sólo de conocimientos y una concepción del aprendizaje activo, crítico y reflexivo por parte de los estudiantes.

El trabajo en red cuando se logra tejer y mantener de forma eficaz esas redes, que a modo de gráfico representamos, se presenta prometedor para hacer un trabajo colaborativo e inclusivo, como esta candidata a decana pretende:

redes

La propuesta de una Facultad colaborativa e inclusiva está en consonancia con los objetivos marcados desde el equipo rectoral que entiende a la  UGR inclusiva respetando los principios de accesibilidad universal y autonomía personal, garantizando la no discriminación, la igualdad de oportunidades y la participación plena y efectiva de toda la comunidad universitaria, principios eje del Trabajo Social.

Desde un marco inclusivo y colaborativo se promueve la indagación, la búsqueda conjunta de soluciones, el diálogo abierto entre profesores de la facultad. Esto es, se parte de la deconstrucción y el cuestionamiento de cualquier práctica en curso desde un enfoque crítico, y se preocupa del análisis de las alternativas.

Entendemos como marco colaborativo el basado en relaciones de colaboración y ayuda que pretende construir «relaciones auténticas» no sólo entre profesores sino también entre el estudiantado, y personal de administración y servicios. Esto se consigue cuando los profesores demuestran una consideración positiva hacia todos los estudiantes; al tiempo que crean confianza. Para ello, es necesaria existencia de una tarea y un reconocimiento grupal, de los que conformamos la comunidad universitaria. Vaya por delante mi reconocimiento al trabajo y labor realizada por todos los equipos directivos anteriores.


El segundo factor determinante, y con frecuencia olvidado en muchos intentos de trabajo cooperativo, que por ello fracasan, es la responsabilidad individual.  Es decir, el éxito del trabajo colectivo debe descansar en aspirar a conseguir el hecho y la necesidad de que todos los miembros participan y se comprometen con el proyecto de Facultad que se siente como propio.

Un proyecto viable y sostenible, que no genere falsas expectativas con propuestas ambiciosas que de sobra no son creíbles para abordar cambios reales y con repercusión social. El reconocimiento externo de cualquier actividad es una vía muy clara para la inclusión social.

La Facultad de Trabajo Social ha de implicarse en el logro de una sociedad inclusiva desde la solidaridad horizontal, y denunciar la vulneración de los Derechos Humanos, como deber de un ciudadano y universitario, que nos compromete ante las situaciones sociales que contribuyen a la exclusión social, y la necesidad fundamental desde el trabajo social contribuir al desarrollo y el bienestar social de las personas.

Por estas razones y además porque estoy convencida en un Proyecto Colaborativo e Inclusivo: ¡es Posible! presento mi candidatura.

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